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viernes, 6 de febrero de 2026

El aire es un poeta...

 

585

62.- EL AIRE ES UN POETA ERRANTE...

                   XXXIV

 

62.- El aire es un poeta errante 

 

En nuestro pueblo el aire es un poeta errante.

Ahí están las ventanas que lo escuchan.

     (Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano).

                              

Fías tu libertad al aire

y tu fuerza al vuelo de los pájaros;

el atardecer trae las sombras y el reposo,

sacudes tu ropa y tus sandalias,

trazas con tu mano un círculo

y con tu brazo extiendes tu capa en las arenas,

tu cuerpo es una sombra

y el aire un  poeta errante;

__se sienta entre los vendedores de la plaza

y extiende su mano a los extranjeros mercaderes__

abres tu casa a la calle,

descorres las cortinas de la puerta,

aprestas los postigos,

como el almuédano en la torre

que extiende

sobre las murallas y las cúpulas

el vuelo de palomas y torcaces,

lanzas tu canto y tu plegaria al aire

cantas y cuentas… 

y apenas el sonido

rompe el silencio y la soledad,

tu voz se graba en el hondo del corazón,

en la piel reseca del tambor que canta;

el ritmo y el eco del sonido en la raíz del alba

pueblan la noche

y fluye

como un manantial en el bosque de las sombras,

y no quisieras que amaneciese tan temprano,

por prolongar un poco más

el eco de la vida,

por alejar un poco más

el aliento cercano de la muerte.

 

               Mariano Ibeas   

30/06/2010 10:08 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS

miércoles, 4 de febrero de 2026

El perfume se agota...


584

61.- EL PERFUME SE AGOTA...

 

             XXXIII

 

61.- El perfume se agota

 

"El perfume se agota al salir de la yema. 

¿Por eso huye sin retorno?

El tiempo olvida su lengua

cuando el cuerpo se pone a hablar".

(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano).

 

 

El perfume se agota sin embargo,

vuela sin cesar,

como falena a la luz efímera,

ni siquiera  come

no lo necesita;

se reproduce y muere

sale de su capullo como hoja que extiende

sus alas desplegadas

partiendo de la yema…

no siente ni siquiera la leve caricia del viento

que susurra incierto entre las ramas;

scomo el perfume,

se agota tu vigor,

se olvida tu fuerza,

tu joven lozanía huye,

queda atrás un gusto a tierra entre tus labios

y una leve sensación de escombro en la corteza;

comienza la carrera loca sin retorno,

y no habrá vuelta atrás,

el tiempo olvida su costumbre

y la ruina se renueva cada día:

tras un nuevo despertar,

olvidas las palabras,

tu lengua se rebela,

tus labios no dibujan la sonrisa necesaria

para abortar el orto de la lengua;

callas

y el silencio es elocuente:

tu cuerpo se pone  a hablar.

    

         Mariano Ibeas

 

29/06/2010 11:13 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS

martes, 3 de febrero de 2026

El viento guardó sus manos...

 


583

60.- EL VIENTO GUARDÓ SUS MANOS...

 

                   XXXII

 

60.-  El viento guardó sus manos

 

Toda una noche, el viento guardó sus manos 

posadas en el árbol frente a casa, 

como si el árbol fuera mi cuerpo, mis miembros.

(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano).

 

Le basta con la soledad del árbol

y su pedestal de ramas;

toman al asalto los pájaros

la sombra,

construyen sus refugios y sus nidos

y tú solo permaneces;

como árbol,

como estatua de sal frente por frente,

has edificado tu casa y tu refugio

a la sombra de sus hojas

y sus ramas se tienden frente a ti

como  los brazos alzados en plegaria;

los has techado con sombras

frente al latigazo del sol en el verano

y cierne el viento del otoño

el rumor de murmullo entre sus ramas,

duerme en blanco sudario la nieve del invierno

en su raíz

y surge con fuerza la vida en primavera;

hoy lo abrazas:

te aferras con dolor a su corteza

como un miembro más,

los miembros de tu cuerpo

en torno al árbol

y bajo su piel sientes el latido y acompasas

a tu viejo corazón el latido de la savia

y los frutos de tu cuerpo se confunden

con los suyos, tu semilla está latente,

tus miembros son la prueba:

su vida es tu vida, tu herencia continúa.

 

                Mariano Ibeas

 

28/06/2010 10:48 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS

lunes, 2 de febrero de 2026

La naturaleza no envejece...

 

582

59.- LA NATURALEZA NO ENVEJECE...

                    XXXI

 

 59.- La naturaleza no envejece

 

La naturaleza no envejece 

salvo en una cosa:  las palabras.

(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano) . 

 

La naturaleza no envejece,

se renueva cada día y surge                

generosa y lozana

y reparte sin tasa sus frutos abundantes,

alimenta sin cesar a toda criatura

y no pide nada a cambio,

tan solo respeto y paz;

desata los rayos y los truenos,

libera los vientos, las mareas,

sacude su corteza

y escupe lava y fuego;

reparte en los vientos las cenizas

eleva el agua al aire

y es como maná que cae del cielo,

que renueva y renace

cada día,

cede a la tierra los frutos con carga de semillas

con su ofrenda y su promesa…

no rechaza nada:

todo encuentra su lugar

en el seno de su seno y en lo hondo del abismo,

donde bullen las aguas

y su cargazón de vida,

donde nacen las corrientes y los ríos

que atraviesan los océanos;

apacienta sin cesar a sus rebaños

de estrellas en el prado de los cielos

y en las escaleras  de la montaña,

donde tiende su dosel,

extiende el manto de las aguas;

no ofrece reposo,

todo mueve al gesto y la mirada;

todo fluye, todo vuelve:

una cosa sólo se gasta y envejece,

                       la palabra.

 

 

           Mariano Ibeas

 

25/06/2010 11:20 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS

viernes, 30 de enero de 2026

Dame la cabeza que perdiste...

 


XXX                        

581

 58.- Dame la cabeza que perdiste

             (Dedicado a Pilar Aguarón)

 

Dame, ¡oh tiempo!, la cabeza que perdiste 

y te daré el cuerpo que buscas.

(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano). 

 

Dame en tu bandeja la cabeza

que perdiste,

el rostro de tu cuerpo que celabas,

el perfil de tu sonrisa más cautiva,

el fulgor de tu mirada;

dame el amor de tus labios apretados,

la respiración pausada,

los golpes de tus sienes,

el rielar de tu sudor

en la frente despejada;

dame el color de tus mejillas

y el abanar de tus párpados,

la cortina que se cierra en el sueño

al temblor de madrugada

y la fatiga de tus paz que dibuja

la huella en las almohadas,

tus intentos por no parecer despierto,

tu peso sobre mí,

la gravitación del orgullo

sobre el eje de tu cuello…

dámelo todo;

             a cambio, yo te daré el cuerpo

                             que buscabas.

 

 

            Mariano Ibeas

 

24/06/2010 10:59 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS 

miércoles, 28 de enero de 2026

Una semilla que se eleva...

 


57.- UNA SEMILLA QUE SE ELEVA...

         XXIX

580

57.- Una semilla que se eleva

 

        El día, una semilla que se eleva 

        en el campo de la noche.

(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano).

 

Ya que encierras en tu lecho la tormenta

y en el huevo la semilla de la muerte,

acepta la eterna paradoja,

la contradicción que sella tu raíz en tierra;

que tu tiempo se eleve como el fuego

que consume los arbustos,

como espina de fuego,

como abrojo,

que sepa cobijar

bajo su sombra

el silencio y la palabra,

el número y la música callada,

la canción que dice

y la que calla,

el tiempo y al eternidad,

las tiniebla y la luz

como campo de estrellas sembradas en la noche;

arroja lejos de ti todas las palabras

que no fueron dichas...

            Mariano Ibeas

 

23/06/2010 12:20 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS 

martes, 27 de enero de 2026

El polvo dejó pasos...

 


XXVIII

 579

56.- El polvo dejó pasos 

         (Dedicado a los de la tertulia Van Gogh)

 

El polvo dejó pasos 

sobre una cima a la que llamo: mi infancia

(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano).

 

Amontono en mi memoria

el polvo y las cenizas de mi infancia, 

el escombro del sol al mediodía,

y no encuentro la salida;

yo quisiera volver

al punto de partida,

recorrer sobre la  huella de mis pasos

el sendero recorrido,

rectificar las sendas,

y no hay lugar;

debo descender la otra vertiente,

remontar el río hasta su fuente,

deshacer el tiempo de condena,

dibujar el espacio de la vida...

y no hay lugar;

el tiempo es mi herida y mi condena

y para mi muerte

no hay lugar...

           Mariano Ibeas

22/06/2010 12:14 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS