Entradas populares

lunes, 9 de marzo de 2026

Voy colocando flores...

 


QUINCE

 

            ”El me dijo: flores aquí y allá cantando sus pasiones.”

                                   (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Voy colocando las flores

            en mis huellas

como quien honra

            a los muertos:

son pasos del tiempo ido

que me traen desde lejos

apartando las distancias

y separándome de ellos

__ estos muertos son mis muertos__

fueron mis pasos,

            los primeros,

los que me colocaron de pie

y me permitieron

            mirar lejos,

levantar la mirada de la tierra

y fijarla en las estrellas

            en los cielos:

Ya eres hombre,

            me dijeron,

y tu ser vertical,

            como tu sombra,

te llevarán lejos.

Solo tienes que decidir

el fin y el rumbo

            de tu viaje

y para ello

            estarás solo

tú y las estrellas

que te guían,

tú y el tiempo:

el día será largo

como en el viaje a Ítaca

y no tendrá a tu lado

ni apoyo ni compañeros:

te atarán al mástil

y ya no serás sordo y ciego: serás tú

y solo tú

tu compañero!

 

Mariano Ibeas 16/11/2024

viernes, 6 de marzo de 2026

Soñaré, si no os importa...

 CATORCE

 


            “Él me dijo: soñaré una hierba,

un coro y en cada rama vibra un amante…”

                                                           (Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

Él me dijo:

Soñaré, si no os importa,

lo  que quiero:

un mundo nuevo

            un cielo nuevo

            y una tierra nueva

no contaminada,

donde el sol brille

            para todos…

un mundo donde la tierra

            no engendre esclavos

sino hijos

y como madre os alimente

a cada uno

como a las florecillas

            de los campos,

como a los pájaros

__ que no hilan ni siegan,

ni cultivan la tierra__

y sin embargo se alimentan

y ni siquiera Salomón

con todo su saber y en toda su riqueza

vistió nunca con semejantes galas

y hermosura…

y el Rey David no cantó con su triste lira

algo semejante a sus cantos

de espesura…

No tengáis miedo:

vendrán tiempos difíciles

de  duelos y de llantos,

de lluvias incesantes

            de rayos y tormentas…

y maldeciréis al cielo,

lamentaréis haber nacido

y no querréis  pisar esta tierra hostil

            y este suelo miserable

que no cría más que polvo

            hielo y fuego

y que nunca fue propicio

al tiempo del amor

            y de las flores…

pero siempre que llueve escampa

y canta un coro de pájaros

            en los árboles,

porque siempre que llueve

escampa…!

 

            Mariano Ibeas 13/11/ 2024

jueves, 5 de marzo de 2026

El frío, que no termina...

 


TRECE (Continuación)

 

El frío

que no termina de congelar mis huesos

y ya no existe

la posibilidad de una sunamita*

que duerma en mi seno

y dé calor al rey David…

Han fallado los pronósticos

y todos los soportes:

se rompieron los grillos,

quebraron los candados

rompieron puertas y postigos

y el enemigo entró

como una torrentera **

y se llevó todo por delante

hacia la desembocadura

hacia el mar

hacia la nada

y ya no hay nada que guardar…!

 

NOTAS: * Libro primero de los Reyes, 1, 1-5

                ** Recordando los días de las inundaciones en Valencia, en Octubre de 2024.

 

Mariano Ibeas 8/11/2024

 

miércoles, 4 de marzo de 2026

Hoy, que no sigo a nadie...

DOCE

“Él me dijo: : Nada más que me vacío en mis pasos,

como si estuviera partiendo, yendo…”                   

(Adonis, “Adoniada”,  pag 203.)

 

Hoy que no sigo a nadie

voy contando mis pasos

lentamente

y nunca estoy seguro de dónde

pongo el pie,

por miedo a que la tierra

me falle,

a que me falte el aire

para poder respirar,

por no tener asidero

ni baranda

ni poyo donde sentarme;

desierto por mi sed

al no encontrar el agua

ni el manantial,

la alfaguara que no mana

y el frío por la noche…



martes, 3 de marzo de 2026

Ahora, las cosas...

 


ONCE

 

Ahora, las cosas

han cambiado:

mi abuelo era

el que estaba seguro de todo

mi padre ya empezó a dudar

y yo

no estoy seguro         

            de casi nada…

y presiento que mi vida

es una conjetura,

menos aún que una hipótesis

de trabajo

en manos del azar;

mi línea recta se truncó,

se dividió en todos

los cruces, las líneas divisorias,

las fronteras

y he llegado al laberinto

de las ilusiones y los sueños

y no hay salida:

la luz y la oscuridad se mezclan

en una pasta gris, espesa,

de humo y de cenizas

y no hay lugar

y ya no hay tiempo

nada, ¡se acabó!

 

            Mariano Ibeas  7-8/11/2024

lunes, 2 de marzo de 2026

Construyo mi vida...

 DIEZ

            “Él me dijo:

            Desde que el lenguaje de la prosa dejó de amamantarme, 


solo he aprendido a vivir con las conjeturas”.

 

Construyo mi vida

            como  telas de araña

colgando en el vacío.

Ya no me contento

            con la prosa prosaica,

quiero volver al verso

quiero volver al surco

            interminable

de los día y las horas

__pro-ésere, pro sequere,

pro-ire, prorsum__

me vienen en oleadas

las clases de latín, interminables,

del método Petitmangin,

todo a base de ejemplos

y citas de los clásicos:

__César, Tito Livio, , Cornelio Nepote,

                        Salustio et alia__

en la seguridad absoluta

de recorrer el camino recto

no había otra opción,

no había…

Mariano Ibeas 7/11/2024

 

viernes, 27 de febrero de 2026

Una abuela hechicera...

 


NUEVE

 

“Él me dijo:

            Una rueca en sus manos. Ella recordaba,

Ella es la abuela hechicera”. (Pág. 203)

 

Una abuela hechicera,

una rueca en sus manos

y el hilo sutil de la lana

que fluye entre sus dedos;

hila y reza,

reza e hila

en las tardes ventosas

que preceden al invierno,

bajo el grito del viento

en la chimenea

donde vuelan sin cesar

encinas en pavesas

mientras desgrana

entre los labios el rosario,

entre los dedos la madeja,

le eterna salmodia

en mis oídos

de los romances

            y los cuentos.

No hay lugar para el llanto,

Si acaso una lágrima

se desliza por el rostro ajado

o se enjuaga en una esquina

del delantal, que lo cela todo…

Sus ojos están vivos

y siguen atentos

el resplandor rojo

            de la hoguera,

y el viejo crepitar del tiempo.

__ el tiempo a su pesar

decrépito__

el gato duerme y ronronea

como un objeto más,

que hubiese dejado ahí

la última marea

o el fluir en torbellino,

varado en las cenizas,

esperando, siempre esperando

que pasen los días y las horas

que se vaya la luz

que venga la noche

y vuelva un nuevo día

a despertar,

a cumplir el rito

a invocar a la luz

de nuevo…

 

            M. Ibeas 1/11/2024