7.- En la hoguera del Señor San Juan”
I
No
hablemos del alma
que
permanece callada
engendrando
el silencio.
El
rumor de la psique
irrumpe
en la vida
edificando
un espacio
y
un tiempo propios…
Hablemos
del círculo,
del
encierro, del “huis clos”,
de
un charco de agua
donde
se refleja la luz
en
las ondas de la piedra arrojada
hablemos
del viento
que
apenas mueve levemente
una hoja
hablemos
de la tensión
que
es también quietud
germen
de la caída
hablemos
de la mirada
perdida en lo infinito
hablemos
de una llama
que es a la vez
reposo
y movimiento
aurora
del ser
y del ocaso…
Hablemos
del amor, ¡Ay, amor!
que
lo invade
que lo llena
que
lo impregna todo
como
un aroma indeleble
anillos
en el agua
que
se difunden
que
florecen,
_ como la flor del cactus_
una
vez al año
y
mueren…
un
fragmento de luz
y
de vida
,
un sonido, un rumor,
una leve palpitación,
que
penetra entre las sombras
y
flota en el polvo
de la habitación en penumbra
que
se impone,
como
símbolo y semilla
de
la luz primera,
del
primordial sonido
con
el que todo es posible
a
un tiempo y una voz:
¡Fiat!,
¡Hágase!

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